Ciudad de México.– El debate sobre el futuro de la FIFA y el crecimiento de la **Copa Mundial de la FIFA> vuelve a tomar fuerza tras la ampliación del torneo a 48 selecciones para la edición de 2026. De acuerdo con un análisis basado en factores económicos, geopolíticos y de organización, el organismo podría dar un nuevo paso en los próximos años y aumentar el número de participantes a 64 equipos nacionales.
La proyección parte de que el formato de 48 selecciones mantiene grupos de cuatro equipos y permite el avance de los mejores terceros lugares, un sistema que diversos especialistas consideran poco equitativo, ya que los últimos grupos en disputar sus encuentros conocen previamente los resultados necesarios para avanzar, obteniendo una ventaja competitiva.
Ante ello, una expansión a 64 selecciones permitiría mantener grupos de cuatro integrantes, clasificando únicamente los dos primeros lugares de cada sector y eliminando la necesidad de comparar terceros puestos.
El reto: más partidos y más infraestructura
El incremento de participantes implicaría elevar el número de encuentros hasta 128 partidos, lo que obligaría a contar con una mayor cantidad de estadios y ciudades sede, además de infraestructura suficiente para recibir a millones de aficionados.
En este escenario, el Mundial de 2030, que será organizado principalmente por España, Marruecos y Portugal, con partidos conmemorativos en Uruguay, Argentina y Paraguay, aparece como una opción viable para implementar el cambio, debido a la participación de múltiples países anfitriones.
Sin embargo, el Mundial de 2034, adjudicado a Arabia Saudita, representaría un desafío mayor si la modificación se anunciara con poco tiempo de anticipación, debido a que el proyecto actual fue diseñado para un torneo de menor dimensión.
India, Australia y China aparecen como candidatos naturales
El análisis identifica a India, Australia y China como algunos de los países con mayores posibilidades de albergar un Mundial de 64 selecciones a partir de 2038.
En el caso de India, un torneo mundialista representaría una oportunidad para acelerar inversiones en infraestructura, transporte, hoteles y estadios, fortaleciendo además su proyección como potencia emergente.
Australia, por su parte, aprovecharía la infraestructura que desarrolla rumbo a los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, consolidando su experiencia en la organización de grandes eventos deportivos.
China también aparece como un candidato sólido gracias a su amplia red de trenes de alta velocidad, aeropuertos, ciudades modernas y estadios ya construidos, además del interés estratégico que representaría organizar por primera vez una Copa del Mundo.
Una posible reorganización del fútbol asiático
Otro de los escenarios planteados contempla una eventual división de la actual Confederación Asiática de Fútbol en dos organismos independientes, separando a Medio Oriente de la región Asia-Pacífico e integrando a Oceanía en esta última.
Esta modificación permitiría equilibrar la rotación de sedes mundialistas y abriría mayores oportunidades para candidaturas conjuntas entre países como Australia y Nueva Zelanda.
México podría volver a levantar la mano
Si la expansión a 64 selecciones se concreta en los próximos años, el análisis considera que Norteamérica tendría altas probabilidades de volver a organizar una Copa del Mundo en 2038.
En ese escenario, México podría participar nuevamente como coanfitrión junto con Estados Unidos, aprovechando la infraestructura desarrollada para el Mundial de 2026 y sumando nuevos estadios sede, lo que reduciría considerablemente los costos de organización.
Incluso, no se descarta un modelo regional que incorpore a países de Centroamérica y el Caribe para distribuir algunos encuentros del torneo.
El futuro de los Mundiales
La proyección concluye que los Mundiales tenderán cada vez más hacia modelos compartidos entre varios países o regiones, privilegiando el aprovechamiento de infraestructura existente y reduciendo costos de organización.
Bajo esta lógica, Europa tendría amplias posibilidades de albergar la edición de 2046 mediante una candidatura conjunta, mientras que África y Sudamérica podrían perfilarse para organizar el torneo de 2050 mediante alianzas regionales.
Aunque por ahora no existe un anuncio oficial por parte de la FIFA sobre una ampliación permanente a 64 selecciones, el análisis sostiene que las decisiones que se tomen durante los próximos dos años serán determinantes para definir el modelo de organización de las Copas del Mundo durante la segunda mitad del siglo XXI.



