Un fenómeno más digital y mediático que histórico
En los últimos años se ha vuelto frecuente encontrar en redes sociales publicaciones que afirman que «los argentinos prefieren apoyar a Inglaterra antes que a México». La idea resulta llamativa porque parece contradecir uno de los episodios más sensibles de la historia argentina: la Guerra de las Malvinas, enfrentamiento que marcó profundamente la memoria colectiva del país.
Sin embargo, al analizar el fenómeno con mayor profundidad, la conclusión es distinta: esta percepción responde principalmente al entorno digital, al impacto de ciertos medios de comunicación y al folclore futbolístico, más que a una postura política, histórica o social compartida por la mayoría de los argentinos.
El fútbol ha construido una rivalidad reciente
Las redes sociales han amplificado la rivalidad entre México y Argentina, especialmente después de los enfrentamientos en las Copas del Mundo de 2006, 2010, 2022 y 2026.
Con el paso del tiempo, los debates dejaron de centrarse únicamente en los resultados deportivos para extenderse a comparaciones sobre la historia de ambas selecciones, el nivel de sus ligas, el valor de sus futbolistas e incluso aspectos culturales y económicos.
La obtención del campeonato mundial por parte de Argentina en 2022 fortaleció ese sentimiento de superioridad entre algunos sectores de su afición, mientras que en México continuó el debate sobre cuándo la Selección Nacional podrá competir de igual a igual con las grandes potencias.
Inglaterra sigue siendo un rival histórico para Argentina
Pensar que la sociedad argentina simpatiza con Inglaterra ignora el enorme peso histórico de la Guerra de las Malvinas y del partido disputado en el Estadio Azteca durante el Mundial de 1986.
Los goles de Diego Armando Maradona, incluida la célebre «Mano de Dios», fueron interpretados por millones de argentinos como una revancha simbólica tras el conflicto bélico con el Reino Unido.
Ese simbolismo continúa siendo parte de la identidad futbolística argentina y difícilmente puede afirmarse que exista una simpatía generalizada hacia Inglaterra.
El papel de algunos periodistas y comentaristas
La percepción de una mayor animadversión hacia México también ha sido alimentada por declaraciones de figuras mediáticas.
Tras el partido de los octavos de final del Mundial de 2026 entre México e Inglaterra, el periodista argentino Eduardo Feinmann declaró en televisión que apoyaba a la selección inglesa y expresó frases como «Detesto a los mexicanos» y «Nos envidian, quieren ser como nosotros», comentarios que generaron una fuerte polémica en ambos países.
De igual forma, la periodista deportiva Georgina Ruiz Sandoval realizó una dura crítica al fútbol mexicano tras la eliminación del Tricolor, señalando que México se ha acostumbrado a dominar la CONCACAF, pero que esa superioridad no se refleja cuando enfrenta a las principales potencias del fútbol mundial.
Aunque ambos casos corresponden a opiniones personales, tuvieron una enorme difusión en redes sociales y reforzaron la narrativa de confrontación entre las dos aficiones.
La rivalidad vende
Los medios deportivos conocen perfectamente que un debate entre México y Argentina genera millones de reproducciones.
Por ello, no resulta extraño que algunos comentaristas utilicen un lenguaje provocador o nacionalista para atraer audiencia. Declaraciones polémicas producen más interacción que un análisis técnico del partido.
Este fenómeno no es exclusivo de Argentina ni de México; ocurre en prácticamente todas las grandes rivalidades deportivas del mundo.
Los algoritmos magnifican el conflicto
Las plataformas digitales favorecen el contenido que provoca reacciones intensas.
Frases ofensivas, burlas o provocaciones suelen alcanzar una difusión muy superior a los mensajes moderados.
Como consecuencia, unas cuantas declaraciones pueden dar la impresión de representar el pensamiento de millones de personas, cuando en realidad corresponden a un reducido grupo de comunicadores o aficionados muy activos en internet.
La realidad fuera de las redes
Fuera del entorno digital, la convivencia entre argentinos y mexicanos suele ser muy distinta.
Durante distintos torneos internacionales es común observar a ambas aficiones compartiendo espacios, intercambiando camisetas y conviviendo sin mayores incidentes.
En los ámbitos diplomático, comercial, académico y cultural tampoco existe una confrontación comparable con la intensidad que se percibe en redes sociales.
¿Por qué algunos argentinos apoyaron a Inglaterra?
La respuesta parece encontrarse más en la rivalidad futbolística reciente que en un cambio de postura histórica.
Para ciertos aficionados y comentaristas argentinos, la eliminación de México representaba la continuidad de una rivalidad deportiva que se ha fortalecido durante las últimas dos décadas.
Es decir, algunos no apoyaban necesariamente a Inglaterra por simpatía hacia ese país, sino porque preferían ver perder a un rival futbolístico con el que mantienen constantes enfrentamientos mediáticos.
Esa diferencia es importante, ya que apoyar circunstancialmente al adversario de un rival deportivo no implica necesariamente olvidar episodios históricos como la Guerra de las Malvinas.
Conclusión
La aparente ironía de ver a algunos argentinos celebrar una victoria inglesa sobre México tiene una explicación más relacionada con el fútbol moderno, las redes sociales y la industria mediática que con la historia o la política internacional.
La rivalidad entre México y Argentina ha crecido considerablemente en los últimos años y algunos periodistas, creadores de contenido e influencers han contribuido a intensificarla mediante discursos provocadores que generan millones de interacciones.
Sin embargo, estas voces no representan necesariamente a toda la sociedad argentina. Del mismo modo, tampoco puede afirmarse que todos los mexicanos compartan la confrontación que se observa en internet.
En definitiva, la discusión revela cómo el fútbol contemporáneo y las plataformas digitales pueden construir rivalidades muy intensas en el plano simbólico, incluso por encima de acontecimientos históricos que durante décadas definieron las emociones deportivas de un país.



