Por Redacción / Noticia Y Media
Hay obras que se ven y otras que quizá no generan grandes reflectores, pero cuyo impacto puede sentirse durante años. La educación pertenece a ese segundo grupo.
En Santiago Tuxtla, el trabajo que viene realizando el Ayuntamiento encabezado por Noé Domínguez Cadena a favor del sector educativo deja ver una idea que, aunque parece sencilla, adquiere especial relevancia cuando se lleva a los hechos: invertir en las escuelas es invertir directamente en el futuro del municipio.
Esta semana, 105 escuelas de 51 localidades y de la cabecera municipal fueron beneficiadas con mobiliario e insumos destinados a mejorar sus condiciones. Pupitres, sillas, mesas, pintarrones, pintura e impermeabilizante llegaron a planteles que, desde sus propias necesidades, requieren de este tipo de apoyos para ofrecer mejores espacios a niñas, niños y jóvenes.
Pero quizá lo más interesante de esta jornada no está únicamente en la cantidad de escuelas beneficiadas, sino en el proceso que hizo posible que estos recursos llegaran hasta ellas.
El propio Ayuntamiento asumió el traslado del mobiliario desde Xalapa hasta Santiago Tuxtla para concentrar los apoyos y posteriormente distribuirlos entre los planteles. Puede parecer un detalle administrativo, pero en realidad habla de una parte del trabajo que pocas veces se observa: gestionar, insistir, coordinar y buscar que un apoyo conseguido no se quede en el papel.
Y ahí aparece uno de los aspectos que vale la pena destacar de la administración de Noé Cadena: la gestión ante las instancias educativas.
Durante el evento, la subsecretaria de Educación Básica de Veracruz, Maritza Ramírez Aguilar, reconoció precisamente la capacidad gestora y la persistencia del alcalde, así como la comunicación constante que mantiene con la Secretaría de Educación para plantear las necesidades de las escuelas de Santiago Tuxtla.
En política pública, conseguir recursos es importante; pero también lo es saber dónde hacen falta y mantener el seguimiento hasta que lleguen a quienes los necesitan.
El mensaje del alcalde —“el dinero mejor invertido que puede existir es el que se invierte en la educación”— puede sonar a una frase recurrente en los discursos públicos. Sin embargo, adquiere otro significado cuando se acompaña de acciones concretas: escuelas atendidas, comunidades beneficiadas y coordinación con las autoridades educativas.
Y es que hablar de educación en un municipio como Santiago Tuxtla significa también hablar de sus comunidades. No todo ocurre en la cabecera municipal. Las necesidades educativas están dispersas en localidades donde mejorar un salón, renovar mobiliario o impermeabilizar un plantel puede representar una diferencia importante para quienes diariamente acuden a estudiar.
La educación, por eso, difícilmente puede entenderse como un gasto más dentro de una administración. Es una inversión de largo plazo, cuyos resultados quizá no aparecen de inmediato en una fotografía o en una inauguración, pero terminan reflejándose en las oportunidades que tienen las nuevas generaciones.
El reto, desde luego, no termina con una entrega de mobiliario. Las escuelas tienen necesidades permanentes y el sector educativo requiere atención continua. Pero jornadas como ésta permiten observar una ruta de trabajo: gestionar ante las instancias correspondientes, coordinar esfuerzos y procurar que los apoyos lleguen hasta las comunidades.
Al final, mejorar una escuela no significa únicamente pintar paredes, colocar mobiliario nuevo o impermeabilizar un techo. Significa enviar un mensaje a quienes estudian ahí: que su espacio para aprender importa.
Y si algo queda claro con esta jornada en Santiago Tuxtla es que, cuando un gobierno decide colocar la educación entre sus prioridades, la gestión también se convierte en una forma de construir futuro.



