viernes, mayo 1, 2026
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Los primeros 100 días de Rafael Fararoni Magaña: entre territorio, gestión y señales de rumbo en San Andrés Tuxtla

En San Andrés Tuxtla, los primeros 100 días de gobierno no se contaron en discursos, sino en transformación.

Por Alex Valencia.

Desde el primer tramo del año, la administración de Rafael Fararoni Magaña apostó por una narrativa clara: estar en territorio. Patrullas nuevas recorriendo calles, maquinaria trabajando, brigadas limpiando, funcionarios en campo. La imagen de un gobierno que busca hacerse visible, cercano, activo.

Uno de los momentos más simbólicos llegó con el reforzamiento de la seguridad: cinco patrullas, un vehículo para la Policía Rosa y 170 uniformes nuevos para la Policía Municipal. No fue solo un acto protocolario; fue un mensaje directo en una región donde la seguridad es una demanda constante.

Pero la historia no se escribió solo en materia policial.

En el corazón del municipio, dos calles que durante años permanecieron cerradas —Manuel A. de la Cabada y Bernardo Peña— volvieron a la vida. Su reapertura no sólo liberó el tránsito en la zona del mercado 5 de Febrero, también reactivó el pulso comercial de uno de los puntos más dinámicos de la ciudad. Comerciantes, transporte y ciudadanos volvieron a circular donde antes había incertidumbre.

Mientras tanto, en otro punto del municipio, lejos del ruido del centro, el gobierno municipal realizó una visita al relleno sanitario, la cual no fue casual: evidenció un tema pendiente. Ahí, entre diagnósticos y supervisión, se trazó otra línea narrativa del gobierno:  ordenar los servicios públicos. Ese mensaje se reforzó con el arranque de un nuevo programa de recolección de basura y la firma de un acuerdo ciudadano por una ciudad limpia.

La administración también se movió hacia la costa. En la carretera federal 180, brigadas limpiaron cunetas; en las playas, jornadas de saneamiento prepararon el terreno para la temporada turística. El objetivo era claro: mostrar un municipio listo para recibir visitantes y reactivar su economía.

En paralelo, el campo comenzó a contar su propia historia. San Andrés Tuxtla fue elegido como uno de los cinco municipios en todo el estado para impulsar la siembra de maíces criollos, en coordinación con la Casa del Maíz. Un proyecto que no solo mira al presente, sino a la preservación de la identidad agrícola y la autosuficiencia alimentaria.

Y en medio de este arranque, la presencia estatal también marcó el ritmo. En dos ocasiones, la gobernadora Rocío Nahle García pisó territorio sanandrescano: primero, para dar inicio a la campaña estatal de vacunación contra el sarampión; después, para encabezar la entrega del programa “Apoyo a la Familia y la Palabra”. Dos visitas en apenas 100 días que no pasaron desapercibidas y que colocaron al municipio en el mapa político estatal.

El componente social también encontró espacio. A través del DIF Municipal, encabezado por Andrea Vargas Fernández, se entregaron aparatos funcionales a personas en situación de vulnerabilidad, además de habilitar una unidad de traslados médicos que hoy representa un alivio para familias que necesitan atención fuera del municipio.

La agenda siguió creciendo: bacheo en el boulevard 5 de Febrero, entrega de herramientas a personal de limpia pública, supervisión de instalaciones educativas como la UNDESAT, la implementación de una campaña de donación de armas; y hasta la apertura cultural con el Festival Internacional del Folklore “Vive San Andrés”, que reunió a más de 500 bailarines.

Asimismo, como parte de los resultados alcanzados en estos primeros 100 días de gobierno, se logró la reapertura del Estadio de Béisbol “Aurelio Ballados”, un espacio emblemático para el deporte local que permaneció cerrado durante varios años. Su reapertura está programada para el próximo 12 de abril, con un encuentro entre la selección de béisbol Conejos de San Andrés Tuxtla y El Águila de Veracruz, marcando así el regreso de la actividad deportiva en este recinto y fortaleciendo la convivencia familiar y el impulso al deporte en el municipio.

Cada acción, aislada, podría parecer cotidiana. Pero juntas comienzan a dibujar una narrativa: la de un gobierno que intenta abarcar múltiples frentes al mismo tiempo.

A 100 días, el balance no es definitivo, pero sí revelador.

El gobierno de Rafael Fararoni Magaña ha optado por construir presencia antes que silencio, acción antes que espera. Sin embargo, como ocurre con todo inicio, el verdadero reto no está en arrancar, sino en sostener.

Porque en San Andrés Tuxtla, donde las necesidades son profundas y las expectativas altas, los primeros 100 días no marcan el destino… pero sí dejan ver el rumbo.

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