Las sondas espaciales Voyager 1 y Voyager 2, lanzadas en 1977 por la NASA, continúan alejándose de la Tierra luego de haberse convertido en las primeras naves creadas por la humanidad en explorar los límites del sistema solar y adentrarse en el espacio interestelar.
Durante su misión, ambas sondas recorrieron y estudiaron planetas como Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno, antes de salir oficialmente del sistema solar en 2012 en el caso de la Voyager 1.
Actualmente, la Voyager 1 se encuentra a una distancia tan enorme que su señal tarda casi un día completo en llegar a la Tierra. De acuerdo con estimaciones, la nave alcanzará la distancia equivalente a un día luz —aproximadamente 26 mil millones de kilómetros— alrededor del 13 de noviembre de 2026.
A pesar de ello, esta distancia sigue siendo mínima frente a la inmensidad del universo.
Cada una de las sondas transporta un disco de cobre bañado en oro conocido como The Sounds of Earth, diseñado como un mensaje para posibles civilizaciones inteligentes que pudieran encontrar las naves en el futuro.
El disco contiene imágenes de la vida en la Tierra, sonidos de la naturaleza como el canto de los grillos, las ballenas y los truenos, además de saludos en diversos idiomas y música de artistas internacionales como Chuck Berry y Louis Armstrong.
Entre las piezas musicales seleccionadas también se encuentra el son jarocho El Cascabel, obra del compositor veracruzano Lorenzo Barcelata Castro, originario de Tlalixcoyan. El tema fue elegido por el astrónomo Carl Sagan para formar parte del mensaje cultural enviado al espacio.
A casi cinco décadas de su lanzamiento, las sondas continúan viajando a una velocidad aproximada de 17 kilómetros por segundo, aunque sus sistemas comienzan a agotar el combustible disponible.
Se estima que dentro de aproximadamente 40 mil años, la Voyager 2 pasará cerca de Ross 248, una estrella distinta al Sol ubicada fuera de nuestro sistema solar.



