Por Viridiana Reyes
Las recientes inundaciones derivadas del desbordamiento del río Pantepec han puesto en evidencia una crisis humanitaria en Álamo Temapache; más allá de la emergencia por daños materiales, lo que más ha impactado a cientos de familias es la falta de agua potable. Desde hace días, comunidades enteras reportan que el servicio de agua no ha sido restablecido, lo que los ha forzado a buscar alternativas desesperadas e inseguras para cubrir sus necesidades más básicas.
Relatos en redes sociales y como se puede ver en fotografías, apuntan a escenas estremecedoras: personas que, ante la carencia de agua limpia, se ven obligadas a “lavarse” o asearse con agua estancada u otras fuentes no aptas para uso humano, poniendo en riesgo su salud.
La crítica no es sin razón: la falta de un plan de respuesta rápida y articulado por parte del gobierno estatal y en específico, de la gobernadora Rocío Nahle se hace palpable en cada colonia sin apoyo, en cada vivienda sin agua, en cada familia que lucha por sobrevivir al día a día sin lo mínimo indispensable.

Es importante señalar algunos datos que refuerzan esa percepción de un gobierno que reaccionó tarde:
• En las últimas 72 horas las lluvias intensas han provocado daños en al menos 200 viviendas, mientras cinco localidades quedaron incomunicadas.
• Se reporta que varias comunidades, al menos cinco poblados en Álamo, permanecen sin servicio de agua potable en estos días críticos.
• Habitantes mismos afirman que los apoyos humanitarios por parte del gobierno no han llegado, lo poco que llega es de forma improvisada y en muchos casos dependen del esfuerzo de vecinos o familiares para su distribución.
• Al momento de escribir esta nota, la presencia del gobierno estatal o municipal no se percibe en muchas de estas localidades afectadas; la exigencia de apoyo inmediato es constante en redes.
Que una comunidad, en pleno siglo XXI, esté acudiendo al agua estancada para higiene personal no puede verse como algo anecdótico o aislado: es un síntoma claro de negligencia o improvisación política. El derecho al agua potable es un derecho básico, esencial, que no puede suspenderse sin que haya una estrategia de contingencia inmediata.
La gobernadora Nahle y su administración tienen la responsabilidad de:
1. desplegar de inmediato brigadas de agua potable (camiones cisterna, distribución de garrafones) en las zonas sin servicio.
3. coordinar con gobiernos municipales, estatales y federales una respuesta unificada, que no deje barrios olvidados.
Mientras tanto, las personas de Álamo Temapache no solo sufren inundaciones: sufren sed, indecencia, riesgo sanitario. Y sienten que el gobierno de Nahle no responde con la urgencia que la gente exige y merece.
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